Gasta menos luz

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En un primer lugar es muy importante que consideremos a la luz eléctrica como un recurso y no como una necesidad. Es decir, es preciso no malgastar luz eléctrica usándola cuando no es necesario. Por ejemplo, si estamos en nuestra sala de estar viendo la televisión sin desarrollar otra actividad que ésa podemos sentarnos frente al televisor a oscuras. De la misma manera, es una costumbre muy extendida dejar las luces de las habitaciones encendidas cuando se sale de ellas, lo que provoca que tengamos un foco encendido sin que nadie aproveche esa luz. También podemos plantearnos encender la luz de nuestra casa sólo cuando oscurezca, no cuando empiece a caer la tarde. Según atardece la luz natural se reduce pero basta para realizar cualquier tarea que requiera de la vista. En resumidas cuentas, tenemos que procurar aprovechar las horas de luz natural. Para ello podemos emprender distintas acciones:
Si pintamos las paredes de nuestra casa de colores claros (sobre todo blanco) la luz se reflejará en ellas más intensamente, con lo que durante el día, mientras haya luz del sol, la luminosidad del ambiente aumentará.
La colocación estratégica de espejos pude ayudarnos también a conseguir una mayor claridad en las horas de luz solar.
Por supuesto optaremos siempre por abrir las persianas antes de encender las luces de un cuarto.
De la misma forma procuraremos apagar las luces que no estemos usando. En esto hay excepciones. Por ejemplo, las lámparas fluorescentes consumen menos energía que las bombillas incandescentes normales pero su pico de consumo energético se da en el momento de encenderlas, por lo que lo mejor es no colocar tubos fluorescentes en habitaciones donde tengas que encender y apagar la luz con frecuencia (dormitorios, pasillos etc.).
En lugares donde hayamos instalado más de un foco de luz elegiremos el adecuado para cada actividad que vayamos a realizar. Por ejemplo, si en nuestro salón nos sentamos a leer sería mejor no encender la lámpara principal y sí una próxima que ilumine principalmente la zona en la que nos vamos a colocar.
Elegiremos el sistema de iluminación en cada caso. En muchas ocasiones las luces indirectas resultan más rentables que las normales, consumen menos electricidad y originan una iluminación uniforme en las estancias. Existen bombillas de bajo consumo que, a pesar de ser más caras que las normales, se amortizan a medida que se usan, ya que nos permiten ahorrar en nuestra factura mensual.
También debemos tener claro que lo mejor es encontrar la iluminación adecuada a cada ambiente, tanto el exceso como la falta de luz son perjudiciales para la vista.

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